Es como la fábula del saltamontes y el pulpo. El saltamontes se pasó todo el verano enterrando bellotas para el invierno mientras el pulpo abrazaba a su novia y veía la tele. Pero llegó el invierno, el saltamontes murió y el pulpo se comió todas las bellotas y se compró un deportivo. ¿Te has percatado de la cosa?
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